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Cinco céntimos.

Cinco Céntimos sobre mí No soy de escribir mucho sobre mí, aunque dicen por ahí que uno no puede escribir más que sobre sí mismo. Con seguridad, mis novelas y mis libros de no ficción reflejan de manera más o menos explícita cómo soy en realidad. Sin embargo, creo que quienes no me conocen personalmente, tienen el derecho de saber quién es y cómo es Ricardo Lampugnani. Pienso que la definición en cinco céntimos es que soy un humanista a ultranza. Es decir, creo que la sociedad debería estar dedicada a facilitar el crecimiento de cada persona en todos los aspectos: intelectual, espiritual, físico y económico. Dicho de esta manera suena a utopía, lo sé. Pero es lo que siento. Tal vez soy así debido a la influencia de mi abuelo paterno, un italiano que se autodefinía como anarquista y que me acompañó durante diez años de mi vida. Nunca voy a olvidar la sensación de desamparo y soledad en que me sumió su muerte. De mi padre aprendí a hacer las cosas, aunque no salgan perfectas. De mi madre la…
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El deseo de Harrietta Plotter

«La magia existe, la magia existe», repitió mentalmente frente al espejo. Luego extrajo el trozo de rama que ocultaba entre su ropa y lo observó con detenimiento. Sin dudas, si había una varita mágica en el mundo, debería parecerse a esa. La había encontrado en la playa el fin de semana anterior. Estaba pulida por el agua y la arena, tenía una forma extraña, ondulante y debió esconderla para que su madre no la obligara a tirarla después de decir la frase que ella ya se sabía de memoria: —¡Deja de juntar porquerías, que ya en casa no cabemos!
Ahora debía desear algo con todas sus fuerzas: ¿Princesa o desaparecer? Muchas veces había soñado con tener el cuerpo esbelto de las princesas o de las modelos, o de algunas de sus compañeras de colegio que iban dejando un reguero de ojos admirados, a su paso. Y no esa funda recta de piel que la cubría y que solo tenía curvas a la altura del abdomen. Pero sabía de sobra que uno debe pensar muy bien en lo que desea. Bueno, eso le había dicho la abuela…

La revolución de los yogurines

Que no se me interprete mal. En España un «yogurín» es una persona joven y atractiva. Y hoy quiero referirme a una revolución de la que se habla poco, pero que lleva una marcha inexorable hacia un cambio cultural y en el caso que me ocupa: literario.
Quizás comenzó con la publicación de Harry Potter en 1997, una época en que los agoreros pronosticaban la muerte de la literatura infantil y juvenil. «Los niños no leen», decían. ¡Menos mal! Hoy, aquellos niños que no leían, consumen febrilmente cuatro o cinco libros al mes, tienen blogs de reseñas, escriben fanfiction de sus novelas favoritas y en muchos casos comienzan a transitar el camino de escribir sus propias historias. Creo que, por primera vez en la historia de la humanidad, se publican anualmente casi 2.100.000 libros al año en todo el mundo. Si los queréis sumar, os dejo el link: https://en.wikipedia.org/wiki/Books_published_per_country_per_year Sin duda en este fenomenal número tiene mucho que ver la aparición de plataformas dig…

¿Y usted qué desea?

Supongo que ante la pregunta, habrá distintas respuestas. Y dependerá tal vez de si usted es hombre o mujer, de si es rico o pobre, de si es joven o viejo, saludable o endeble... Y vaya a saber cuántas variables más. Con seguridad un indigente deseará un techo, el hambriento una comida caliente, los solteros una pareja, los famosos intimidad, los insignificantes notoriedad, los ricos trascender y los enfermos salud. Un desocupado deseará trabajo, el trabajador vacaciones y el viejo juventud.
Todos deseamos algo que nos falta.
La vida está hecha de deseos.
O como dice Agustí Marcel en El viatge de tornada: «Me alegro de descubrir el secreto de la vida: el deseo.
Vamos a cambiar la pregunta.
¿Qué desearía usted si hoy fuese el último día de su vida? No vale la trampa de desear un día más.
¡Se acabó! Al pensar en la posibilidad, estoy seguro que su mente se dirigió a los afectos y a disfrutar del tiempo que le queda. Bien, dos cosas que no pueden comprarse ni alquilarse. Dos elementos qu…

¡Cuidado! La lectura de este post puede afectar su visión... de la realidad

Todo el mundo sabe que, para que un burro tire del carro hay que ponerle una zanahoria adelante. El burro cree que algún día alcanzará la zanahoria. El amo le repite que seguramente mañana tendrá más fuerza. ¡Es que hoy casi la atrapa! La zanahoria que oscilaba pendiendo del palo, sobre su cabeza, tocó su hocico. Esa noche, el asno sueña con la zanahoria y corre por un prado verde hacia una montaña de zanahorias dulces y jugosas. Al día siguiente, el amo tiene todo preparado para que siga la esperanza: ata el borrico al carro, cuelga la zanahoria del palo y se acomoda canturreando. Ya puede pensar en lo que ganará vendiendo los huevos en el mercado de Vera, que mientras tanto el carro va para adelante. El burro solo tiene rebuznos para su zanahoria y hoy seguro que la alcanza. A él le han contado de muchos burros que han alcanzado la zanahoria. Es el tema de conversación con otros jumentos cuando el amo lo deja pastando a las afueras de Vera, mientras él vende los huevos. Ese sábado ha s…

Cualquier sistema es bueno, son las personas las que lo prostituyen.

Cuando buscaba material para mi último libro —aun no editado— sobre el estrés, di con un estudio de la Sociedad Americana de Psicología. En él se concluía que, las dos causas mayoritarias de estrés negativo en la generación denominada Millenials eran el trabajo y el dinero. Y casualmente tanto uno como otro no tienen que ver con el ser humano en sí sino con el sistema en el que vivimos.
¿Es entonces el sistema responsable de nuestros mayores males? Pese a ser muy crítico y, a ser considerado en muchos círculos, como un antisistema, debo decir que NO. El bendito SISTEMA es tan solo la manera en la que los seres humanos han decidido organizarse para llevar adelante su especie. ¡No han venido los extraterrestres a imponernos sus ideologías!
Y a lo largo de los siglos se han probado unos cuantos: ·Los reinos. ·Las ciudades estado. ·Las confederaciones. ·El fascismo. ·El nacionalismo. ·El comunismo. ·El capitalismo. ·Los imperios. ·La democracia. Perdone el lector si no los he enumerado todos. Tampoco e…

¿Cuándo comenzó su Renascencia?

Y usted preguntará: ¿Y eso qué es? Es normal que lo pregunte porque «Renascencia» es el acrónimo entre renacer y adolescencia. Y puede que usted diga: ¡Ah!, esa edad difícil o «la edad del pavo» como suelen llamarla algunos que deben haber nacido siendo adultos, porque de otra manera no se explica que la llamen así. O han intentado olvidarla de tan terrible que fue.Es que pareciera ser que la adolescencia fuese una clase de enfermedad que se cura con el tiempo. «¡Ya pasará! Es una adolescente». Cuando quise ponerle título a una novela juvenil que abarcaba el proceso de paso del niño al adolescente, quise investigar sobre esta etapa y lo que decían los expertos sobre ella. Y me encontré con que la definición tradicional dice más o menos lo siguiente: «Adolescencia es el lapso de tiempo que los individuos necesitan para considerarse socialmente autónomos» ¿Qué? ¿Socialmente autónomos? Si como sostiene el Psicólogo Erik Erikson, el desarrollo es un fenómeno psicosocial que se extiende dura…

¿Por qué la adolescencia tiene tanta mala prensa?

Yo me he rebelado con llamar adolescencia a ese período de la existencia. Es que la palabra adolescente está ubicada entre adolecer y adolorido, y conlleva la sensación de padecer una enfermedad inevitable que se cura con el tiempo, como la gripe, y que puede paliarse aprendiendo a usar tampones, preservativos, cremas depilatorias, maquinillas de afeitar o fumando. Por ello he elegido «Renascencia» y la he definido como la etapa de la vida en la cual constatamos que podemos relacionarnos con los demás sin dejar de ser nosotros mismos. En ella aplicamos nuestras cualidades innatas y contrastamos los valores aprendidos en la familia o proclamados por la sociedad.De más está decir que hay personas de noventa años que todavía no la han superado. De ahí el valor de esta novela, ubicada temporalmente en el punto en que comenzamos a asomar la cabeza a un mundo nuevo, extraño, muchas veces incomprensible y las más de las veces profundamente cruel e injusto. Pero también tiene algo de misterio…