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La Fatalidad de la Rosa
Una de esas historias que encuentras por casualidad, sin buscarla. Es dolorosamente real porque sus protagonistas no se la han pasado bien, tanto que han llegado a pensar que es una especie de karma que los persigue. En la investigación preliminar debí leer varios libros sobre el tema porque el acontecimiento que hace de nudo a todo el argumento, es casi desconocido. Luego de la investigación he cambiado muchos de mis puntos de vista respecto a la humanidad, también respecto a la historia. Otro punto de inflexión ha sido la realidad de los pueblos pequeños al acabar la guerra civil española. Como me decía un pagés (campesino) que era pequeño en aquella época... —Había lo que había, lo que plantábamos, alguna gallina y huevos, el resto de las cartillas de racionamiento que llegaban siempre tarde y siempre de menos —Había hambre, no apetito, hambre... Francesca Allern, una escritora catalana de muchísimo prestigio, nacida en Xerta y responsable de los aguafuertes más intensos y descriptivos de la historia del pueblo; lo describe magistralmente en "El Pont de la Solitud", una voluntad colectiva frente al cataclismo, almas nobles que parecen cactus por fuera y como siempre las voces suaves, empáticas de los que no han padecido ni padecerán porque actúan como una veleta: "derecha, derecha", cambia el viento al centro "centro, centro", ¿qué gira a la izquierda?...¡Pues que bonitas son las rosas rojas, mi niña!.. pero guarda los billetes en el armario...















Este es el escenario para esta novela y estas son las fotos del pueblo real, tal y como me lo encontré en mi investigación.

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¿Por qué la adolescencia tiene tanta mala prensa?

Yo me he rebelado con llamar adolescencia a ese período de la existencia. Es que la palabra adolescente está ubicada entre adolecer y adolorido, y conlleva la sensación de padecer una enfermedad inevitable que se cura con el tiempo, como la gripe, y que puede paliarse aprendiendo a usar tampones, preservativos, cremas depilatorias, maquinillas de afeitar o fumando. Por ello he elegido «Renascencia» y la he definido como la etapa de la vida en la cual constatamos que podemos relacionarnos con los demás sin dejar de ser nosotros mismos. En ella aplicamos nuestras cualidades innatas y contrastamos los valores aprendidos en la familia o proclamados por la sociedad.De más está decir que hay personas de noventa años que todavía no la han superado. De ahí el valor de esta novela, ubicada temporalmente en el punto en que comenzamos a asomar la cabeza a un mundo nuevo, extraño, muchas veces incomprensible y las más de las veces profundamente cruel e injusto. Pero también tiene algo de misterio…

¿Cuándo comenzó su Renascencia?

Y usted preguntará: ¿Y eso qué es? Es normal que lo pregunte porque «Renascencia» es el acrónimo entre renacer y adolescencia. Y puede que usted diga: ¡Ah!, esa edad difícil o «la edad del pavo» como suelen llamarla algunos que deben haber nacido siendo adultos, porque de otra manera no se explica que la llamen así. O han intentado olvidarla de tan terrible que fue.Es que pareciera ser que la adolescencia fuese una clase de enfermedad que se cura con el tiempo. «¡Ya pasará! Es una adolescente». Cuando quise ponerle título a una novela juvenil que abarcaba el proceso de paso del niño al adolescente, quise investigar sobre esta etapa y lo que decían los expertos sobre ella. Y me encontré con que la definición tradicional dice más o menos lo siguiente: «Adolescencia es el lapso de tiempo que los individuos necesitan para considerarse socialmente autónomos» ¿Qué? ¿Socialmente autónomos? Si como sostiene el Psicólogo Erik Erikson, el desarrollo es un fenómeno psicosocial que se extiende dura…

¿Poco yo? Parte 1

Todos tenemos días en que nos sentimos poca cosa... casi insignificantes. ¿y si mirásemos al ser humano como si fuese un producto que compramos al nacer? El producto ser humano consta de dos partes principales: ·Componentes visibles ·Componentes invisibles Ya sé que le parecerá una verdad de Perogrullo. ¡Qué descubrimiento! ¿No? Pero de alguna manera hay que comenzar a desenredar la madeja. Creo que todos los colores de este producto al que llamamos ser humano constan de estos componentes sin excepción: negros, blancos, amarillos y todos los tonos intermedios. Como puede ver, en esto también somos iguales. Incluso comparten estas características todos los modelos de las diferentes marcas: varones, mujeres, transexuales, homosexuales, bisexuales, lesbianas y asexuales. Ocurre lo mismo con los tamaños y formas de los diferentes modelos: altos, bajos, flacos, gordos, niños, adultos, bellos y feos. Recapitulando, el producto ser humano tiene como finalidad ser feliz y viene de fábrica con dos …