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Pequeñas reflexiones de un autor al acabar una novela

Teucro deCreta: Todo va a alguna parte

Bien... pongo que Teucro decide ir a ver otra vez a Circe que es una hechicera peligrosa pero él tiene a su favor el poseer a Crisomalo y a Altaea. No quiero complicar el final innecesariamente pero hay nudos que desatar y decisiones que tomar. Las acciones pasan por los héroes y los mortales porque los dioses tienen suficiente con apoltronarse. Iris es la otra pregunta: ¿Zeus la dejará partir así porque sí? o ¿le impondrá un castigo ejemplar?
Tengo el castigo en la cabeza... y sus consecuencias.
Comienzo a pensar que somos realmente parecidos a dioses cuando no nos apoltronamos, cuando luchamos por algo. Es un razonamiento peligroso porque la moral imperante hoy implica no arriesgar si vamos en pos de una cierta ración de comodidad. Se vuelve a reeditar la figura de la devotio ibérica o de la "clientela" que es un poco el origen del capitalismo y los señores feudales... Yo no quiero problemas y por tanto me pongo bajo la protección de un señor más poderoso que me asegura una cierta tranquilidad a cambio que yo le haga la pelota, trabaje para él e incluso pierda mi vida para defender la suya. No veo que la sumisión sea algo aceptable si me valoro como persona... Y Teucro piensa bastante parecido. Ambos tenemos el sistema en contra y ni yo puedo luchar contra un enemigo tan formidable ni él puede enfrentarse a los dioses. A ver si con una dosis de sagacidad y otra de astucia, ambos logramos ganar al menos una batalla.

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¿Por qué la adolescencia tiene tanta mala prensa?

Yo me he rebelado con llamar adolescencia a ese período de la existencia. Es que la palabra adolescente está ubicada entre adolecer y adolorido, y conlleva la sensación de padecer una enfermedad inevitable que se cura con el tiempo, como la gripe, y que puede paliarse aprendiendo a usar tampones, preservativos, cremas depilatorias, maquinillas de afeitar o fumando. Por ello he elegido «Renascencia» y la he definido como la etapa de la vida en la cual constatamos que podemos relacionarnos con los demás sin dejar de ser nosotros mismos. En ella aplicamos nuestras cualidades innatas y contrastamos los valores aprendidos en la familia o proclamados por la sociedad.De más está decir que hay personas de noventa años que todavía no la han superado. De ahí el valor de esta novela, ubicada temporalmente en el punto en que comenzamos a asomar la cabeza a un mundo nuevo, extraño, muchas veces incomprensible y las más de las veces profundamente cruel e injusto. Pero también tiene algo de misterio…

¿Cuándo comenzó su Renascencia?

Y usted preguntará: ¿Y eso qué es? Es normal que lo pregunte porque «Renascencia» es el acrónimo entre renacer y adolescencia. Y puede que usted diga: ¡Ah!, esa edad difícil o «la edad del pavo» como suelen llamarla algunos que deben haber nacido siendo adultos, porque de otra manera no se explica que la llamen así. O han intentado olvidarla de tan terrible que fue.Es que pareciera ser que la adolescencia fuese una clase de enfermedad que se cura con el tiempo. «¡Ya pasará! Es una adolescente». Cuando quise ponerle título a una novela juvenil que abarcaba el proceso de paso del niño al adolescente, quise investigar sobre esta etapa y lo que decían los expertos sobre ella. Y me encontré con que la definición tradicional dice más o menos lo siguiente: «Adolescencia es el lapso de tiempo que los individuos necesitan para considerarse socialmente autónomos» ¿Qué? ¿Socialmente autónomos? Si como sostiene el Psicólogo Erik Erikson, el desarrollo es un fenómeno psicosocial que se extiende dura…

¿Poco yo? Parte 1

Todos tenemos días en que nos sentimos poca cosa... casi insignificantes. ¿y si mirásemos al ser humano como si fuese un producto que compramos al nacer? El producto ser humano consta de dos partes principales: ·Componentes visibles ·Componentes invisibles Ya sé que le parecerá una verdad de Perogrullo. ¡Qué descubrimiento! ¿No? Pero de alguna manera hay que comenzar a desenredar la madeja. Creo que todos los colores de este producto al que llamamos ser humano constan de estos componentes sin excepción: negros, blancos, amarillos y todos los tonos intermedios. Como puede ver, en esto también somos iguales. Incluso comparten estas características todos los modelos de las diferentes marcas: varones, mujeres, transexuales, homosexuales, bisexuales, lesbianas y asexuales. Ocurre lo mismo con los tamaños y formas de los diferentes modelos: altos, bajos, flacos, gordos, niños, adultos, bellos y feos. Recapitulando, el producto ser humano tiene como finalidad ser feliz y viene de fábrica con dos …