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Teucro deCreta: Todo va a alguna parte

La cultura occidental tiene sin lugar a dudas su origen en las civilizaciones minóicas, micénicas, griega y romana, no así la religión que pasa de manera más o menos abrupta desde un panteón de dioses olímpicos a un único dios todo poderoso y a su hijo, sacrificado en una cruz y resucitado para reconciliación del hombre con el cielo. ¿Cómo eran los dioses del Olimpo? Tanto los testimonios de los griegos como después los de los romanos que los adoptaron, estos dioses tenían emociones muy humanas: eran celosos, lujuriosos, violentos, reaccionarios... protegían a los poetas y a los labriegos pero también a los ladrones. Es decir igual que nosotros pero inmortales. Yo creo que los griegos, sus antecesores y los romanos posteriores crearon a sus dioses a su propia imagen y semejanza. Incluso, en algunos casos la exageración de ciertas características hacen de ellos una especie de caricatura. También creo en la teoría del molde genético que defienden muchos arqueólogos para explicar la igualdad de evolución entre culturas que no tenían ningún otro contacto más que quizás la unidad de origen. Basándome en estos parámetros se me ocurrió pensar que en realidad no hemos avanzado tanto: la democracia ya existía y también la tiranía y la burocracia exagerada y los trepadores, los acomodados y... con seguridad los idealistas.
Teucro era uno de ellos, un joven cretense que no podía aceptar que todo fuese como estaba estipulado, que todo estaba inventado y que era inútil buscar la excelencia. Todo va a alguna parte, nada puede estar fijo, estático, atornillado a un destino inamovible o quizás después de mucho caminar, de grandes esfuerzos y de arriesgarlo todo se encuentre otra vez en el principio.
Este es el tema de mi nueva novela que aparecerá en pocos días... Teucro deCreta: Todo va a alguna parte

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¿Por qué la adolescencia tiene tanta mala prensa?

Yo me he rebelado con llamar adolescencia a ese período de la existencia. Es que la palabra adolescente está ubicada entre adolecer y adolorido, y conlleva la sensación de padecer una enfermedad inevitable que se cura con el tiempo, como la gripe, y que puede paliarse aprendiendo a usar tampones, preservativos, cremas depilatorias, maquinillas de afeitar o fumando. Por ello he elegido «Renascencia» y la he definido como la etapa de la vida en la cual constatamos que podemos relacionarnos con los demás sin dejar de ser nosotros mismos. En ella aplicamos nuestras cualidades innatas y contrastamos los valores aprendidos en la familia o proclamados por la sociedad.De más está decir que hay personas de noventa años que todavía no la han superado. De ahí el valor de esta novela, ubicada temporalmente en el punto en que comenzamos a asomar la cabeza a un mundo nuevo, extraño, muchas veces incomprensible y las más de las veces profundamente cruel e injusto. Pero también tiene algo de misterio…

¿Cuándo comenzó su Renascencia?

Y usted preguntará: ¿Y eso qué es? Es normal que lo pregunte porque «Renascencia» es el acrónimo entre renacer y adolescencia. Y puede que usted diga: ¡Ah!, esa edad difícil o «la edad del pavo» como suelen llamarla algunos que deben haber nacido siendo adultos, porque de otra manera no se explica que la llamen así. O han intentado olvidarla de tan terrible que fue.Es que pareciera ser que la adolescencia fuese una clase de enfermedad que se cura con el tiempo. «¡Ya pasará! Es una adolescente». Cuando quise ponerle título a una novela juvenil que abarcaba el proceso de paso del niño al adolescente, quise investigar sobre esta etapa y lo que decían los expertos sobre ella. Y me encontré con que la definición tradicional dice más o menos lo siguiente: «Adolescencia es el lapso de tiempo que los individuos necesitan para considerarse socialmente autónomos» ¿Qué? ¿Socialmente autónomos? Si como sostiene el Psicólogo Erik Erikson, el desarrollo es un fenómeno psicosocial que se extiende dura…

¿Poco yo? Parte 1

Todos tenemos días en que nos sentimos poca cosa... casi insignificantes. ¿y si mirásemos al ser humano como si fuese un producto que compramos al nacer? El producto ser humano consta de dos partes principales: ·Componentes visibles ·Componentes invisibles Ya sé que le parecerá una verdad de Perogrullo. ¡Qué descubrimiento! ¿No? Pero de alguna manera hay que comenzar a desenredar la madeja. Creo que todos los colores de este producto al que llamamos ser humano constan de estos componentes sin excepción: negros, blancos, amarillos y todos los tonos intermedios. Como puede ver, en esto también somos iguales. Incluso comparten estas características todos los modelos de las diferentes marcas: varones, mujeres, transexuales, homosexuales, bisexuales, lesbianas y asexuales. Ocurre lo mismo con los tamaños y formas de los diferentes modelos: altos, bajos, flacos, gordos, niños, adultos, bellos y feos. Recapitulando, el producto ser humano tiene como finalidad ser feliz y viene de fábrica con dos …