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De agentes editoriales, editores y otros intermediarios


Durante las VII Jornades de les lletres Ebrenques 2012, se realizó una mesa redonda coordinada por el periodista Manel Ramon, director de Amposta Radio y como no podía ser de otra manera surgió la pregunta del millón: ¿Hay suficiente control sobre los contenidos de lo que se publica hoy día? Como pareció que nadie entendió muy bien a qué se refería, Manel realizó el inciso de que si hoy internet abre las puertas a que cada uno pueda publicar sin ningún tipo de filtro o pagándose la edición cualquiera puede sacar a la luz un libro en papel... ¿cómo sabemos que lo que compramos es calidad literaria?. Y metió de lleno el dedo en la llaga porque desde el inicio de las jornadas se habían repetido las conversaciones informales sobre los tejes y manejes del mundo editorial.
La mayoría de personas se piensan que cuando se maqueta y procesa un libro hay un equipo de especialistas que corrigen una y otra vez los originales antes de enviarlos a imprenta. Eso podría ser verdad en autores que mueven montañas de dinero. La realidad es que en general quien maqueta también corrige un error si lo ve y a veces es el mismo editor que en la lectura previa hace observaciones que pasa al autor para que este solucione los fallos. En las traducciones el mismo traductor hace de corrector gramatical y ortotipográfico y en la mayoría de casos si no hay erratas es gracias a la pericia del escritor. Las editoriales se han convertido en buena parte en simples intermediarios entre el autor y las librerías.
Otra creencia arraigada es pensar que si una novela llega al mercado a través de una editorial, ha de ser buena. Craso error. Si un autor conocido escribe una basofia que se venderá antes de que nadie la lea, la editorial la publicará con bombos y platillos. Puro negocio, poca cultura y al igual que en la televisión se acaba por no saber si la programación basura es debida al gusto de los telespectadores o si de tanto pasársela por el morro la gente le acaba encontrando el sabor... "Coma mierda que cincuenta millones de moscas no pueden equivocarse"
El hecho es que hoy los que todavía conservan el hábito de la lectura, pueden elegir entre una mujer que demora cuatro capítulos para dejar a su marido y buscar en otro país el olvido o una pseudo Jackeline Susann que no se decide si una vez basta o no. Cualquier mortal pensante debe de creer que en el mundo hay algo más que lo que los editores han decidido poner de moda. Es que yo huiría espantado ante títulos como "La Cruz de los Templarios", "el Señor de las pulseras" o "Vénte a dormir y hacer sado conmigo"... Pero prestigiosas editoriales avalan estos productos que además puede que te bajen el colesterol y están libres de grasas saturadas. Lo bueno, lo que se pulsa entre los escritores... es que estamos cansados de que nos tomen el pelo, de que nos estafen y de que nos cobren el café a precio de brandy del bueno. Y quedó patente en la entrevista, y en las conversaciones posteriores... Para hacer lo que hacen los editores, agentes y editoriales en general, ya lo hacemos nosotros y hasta mejor porque es "nuestro producto", "nuestra creación" y "nuestro esfuerzo"... Que chupar del bote gratis ya lo hacen los políticos...

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