Wednesday, September 25, 2013

Diez buenas razones para no querer ser escritor...

No se trata de desalentar a nadie. Tan sólo quiero poner paños fríos en esta fiebre que ha surgido con la globalización de las redes sociales. Jamás había visto tanto individualismo junto en un mundo globalizado. Ridículo, ¿no?.. pero muy muy real.
Escribir una novela es un trabajo duro que puede llevar meses e incluso años, corregirla puede exigir el doble de tiempo. ¿Es rentable invertir tantas horas y esfuerzo en algo que ni remotamente sabemos si tendrá éxito?  Y no hablemos de calidad literaria ni belleza lingüística... ¡quita, quita!
La fiebre creo que comenzó a subir con Harry Potter y la Rowling... y se mantuvo con E.L. James. La impresión general entre los escritores del llano fue  que había que estar en el lugar indicado y el momento oportuno. Y eso implica un esfuerzo titánico de saltar y saltar hasta que alguien te vea... La noticia del día será: "Treinta y dos mil ahogados en un charco de agua"... que no tenía más de treinta centímetros de profundidad.
Por ello y para evitar perder ilustres mentes y prometedoras capacidades, me he decidido a hacer este pequeño decálogo que lleva en sí toda la mejor voluntad de meteros una flor delante de la nariz por si acaso sois alérgicos.
  • Si no eres tú o no eres hijo de: famoso, torero, actor/actríz, político, presentador de televisión, jugador muy conocido de lo que sea. Hablando claro: si no tienes padrinos o no eres archiconocido ... ni lo intentes.
  • Si previamente no has pasado por una multitud de periódicos, radios, televisiones y tu nombre se asocia automáticamente con una foto (ni buena ni mala, una foto), olvídate. Hay tres millones doscientos mil... que no son escritores pero quieren publicar "su Libro"
  • Si no te dedicas a la cocina en un restaurant famoso, a la jardinería en Jardiland o al Bricolage en Leroy Merlin... ni lo sueñes. Tiene más opciones de ser conocido un tío que coloca un piso de vinilo que tú.
  • Si no quieres acabar odiando a editoriales y editores a los que envías originales y de los que esperas durante más de un año una señal, aunque sea de humo, ¡déjalo estar! Es más barato sentarse a beber Margaritas en la Puerta del Sol que lo que te gastarás en sellos, certificadas, fotocopias y encuadernados.
  • Si piensas que la gente es inteligente y descubrirá tu libro aunque tan sólo se venda por teléfono... Bueno, si lo consigues llámame que yo también lo compraré.
  • Si crees que tu obra es tan buena como para estar en el Olimpo de las letras entre el Dante y García Márquez... Diez millones de personas piensan exactamente lo mismo en este momento y están dispuestas quizás a ir más lejos que tú, o tienen más medios que tú.
  • Si crees que en cuanto te autoedites a través de las redes sociales, convirtiéndote en spam de tus propios amigos, que también tienen su límite de paciencia y comprensión, te convertirás en un bestseller... ¡Déjalo! Los amigos son preferibles a la fama, sobre todo si ésta no acaba de llegar
  • Si sientes que tienes cosas que contar, que las historias te persiguen, los personajes te acosan... Hay muy buenos psicólogos que pueden ayudarte a encarrilar esa imaginación desenfrenada.
  • Si no tienes nada mejor que hacer o no se te ocurre una idea más inteligente de cómo ganarte la vida... busca un deporte, ve de compras o inicia una empresa de espionaje industrial. Encontrarás que es más sano, más gratificante o más excitante.
  • Si tienes inquietudes sociales, quieres cambiar el mundo o hacer que las personas reflexionen... ¡olvídalo!, la gente que lee lo hace en su mayoría para evadirse, pasar el rato y relajarse de sus problemas, ¡faltaría más que quisieras venir tú a meterles otro follón en la cabeza!
  •  
    Si aún después de leer ésto quieres seguir con la idea de ser escritor has de comprender como funciona el mercado editorial. ¡Es una industria! Tú creas un producto, que puede ser ¡buenísimo!, lo pules, lo mimas, lo vuelves a pulir, pero ello no garantiza que tenga éxito. Hay una maquinaria instalada para vender libros, no importa lo bonito, no importa lo bien lograda que esté la historia, lo importante son los beneficios que pueda producir. Esto implica que las editoriales elijan autores conocidos o temas que se han puesto de moda. ¿Y quién pone los temas de moda?, pues los cuatro monstruos que disponen de ingentes capitales como para hacer campañas de promoción que convencerían a un cartero de comprarse un buzón. En una economía de mercado liberal como la que nos cobija, los tiburones van comiéndose a grandes bocados los bancos de lectores que ellos mismos han atontado y adosadas a ellas vienen las rémoras aprovechando los desperdicios...
    ¿Alguna pregunta más?

New Realase!!!

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