Skip to main content

Diez buenas razones para no querer ser escritor...

No se trata de desalentar a nadie. Tan sólo quiero poner paños fríos en esta fiebre que ha surgido con la globalización de las redes sociales. Jamás había visto tanto individualismo junto en un mundo globalizado. Ridículo, ¿no?.. pero muy muy real.
Escribir una novela es un trabajo duro que puede llevar meses e incluso años, corregirla puede exigir el doble de tiempo. ¿Es rentable invertir tantas horas y esfuerzo en algo que ni remotamente sabemos si tendrá éxito?  Y no hablemos de calidad literaria ni belleza lingüística... ¡quita, quita!
La fiebre creo que comenzó a subir con Harry Potter y la Rowling... y se mantuvo con E.L. James. La impresión general entre los escritores del llano fue  que había que estar en el lugar indicado y el momento oportuno. Y eso implica un esfuerzo titánico de saltar y saltar hasta que alguien te vea... La noticia del día será: "Treinta y dos mil ahogados en un charco de agua"... que no tenía más de treinta centímetros de profundidad.
Por ello y para evitar perder ilustres mentes y prometedoras capacidades, me he decidido a hacer este pequeño decálogo que lleva en sí toda la mejor voluntad de meteros una flor delante de la nariz por si acaso sois alérgicos.
  • Si no eres tú o no eres hijo de: famoso, torero, actor/actríz, político, presentador de televisión, jugador muy conocido de lo que sea. Hablando claro: si no tienes padrinos o no eres archiconocido ... ni lo intentes.
  • Si previamente no has pasado por una multitud de periódicos, radios, televisiones y tu nombre se asocia automáticamente con una foto (ni buena ni mala, una foto), olvídate. Hay tres millones doscientos mil... que no son escritores pero quieren publicar "su Libro"
  • Si no te dedicas a la cocina en un restaurant famoso, a la jardinería en Jardiland o al Bricolage en Leroy Merlin... ni lo sueñes. Tiene más opciones de ser conocido un tío que coloca un piso de vinilo que tú.
  • Si no quieres acabar odiando a editoriales y editores a los que envías originales y de los que esperas durante más de un año una señal, aunque sea de humo, ¡déjalo estar! Es más barato sentarse a beber Margaritas en la Puerta del Sol que lo que te gastarás en sellos, certificadas, fotocopias y encuadernados.
  • Si piensas que la gente es inteligente y descubrirá tu libro aunque tan sólo se venda por teléfono... Bueno, si lo consigues llámame que yo también lo compraré.
  • Si crees que tu obra es tan buena como para estar en el Olimpo de las letras entre el Dante y García Márquez... Diez millones de personas piensan exactamente lo mismo en este momento y están dispuestas quizás a ir más lejos que tú, o tienen más medios que tú.
  • Si crees que en cuanto te autoedites a través de las redes sociales, convirtiéndote en spam de tus propios amigos, que también tienen su límite de paciencia y comprensión, te convertirás en un bestseller... ¡Déjalo! Los amigos son preferibles a la fama, sobre todo si ésta no acaba de llegar
  • Si sientes que tienes cosas que contar, que las historias te persiguen, los personajes te acosan... Hay muy buenos psicólogos que pueden ayudarte a encarrilar esa imaginación desenfrenada.
  • Si no tienes nada mejor que hacer o no se te ocurre una idea más inteligente de cómo ganarte la vida... busca un deporte, ve de compras o inicia una empresa de espionaje industrial. Encontrarás que es más sano, más gratificante o más excitante.
  • Si tienes inquietudes sociales, quieres cambiar el mundo o hacer que las personas reflexionen... ¡olvídalo!, la gente que lee lo hace en su mayoría para evadirse, pasar el rato y relajarse de sus problemas, ¡faltaría más que quisieras venir tú a meterles otro follón en la cabeza!
  •  
    Si aún después de leer ésto quieres seguir con la idea de ser escritor has de comprender como funciona el mercado editorial. ¡Es una industria! Tú creas un producto, que puede ser ¡buenísimo!, lo pules, lo mimas, lo vuelves a pulir, pero ello no garantiza que tenga éxito. Hay una maquinaria instalada para vender libros, no importa lo bonito, no importa lo bien lograda que esté la historia, lo importante son los beneficios que pueda producir. Esto implica que las editoriales elijan autores conocidos o temas que se han puesto de moda. ¿Y quién pone los temas de moda?, pues los cuatro monstruos que disponen de ingentes capitales como para hacer campañas de promoción que convencerían a un cartero de comprarse un buzón. En una economía de mercado liberal como la que nos cobija, los tiburones van comiéndose a grandes bocados los bancos de lectores que ellos mismos han atontado y adosadas a ellas vienen las rémoras aprovechando los desperdicios...
    ¿Alguna pregunta más?

Popular posts from this blog

¿Por qué la adolescencia tiene tanta mala prensa?

Yo me he rebelado con llamar adolescencia a ese período de la existencia. Es que la palabra adolescente está ubicada entre adolecer y adolorido, y conlleva la sensación de padecer una enfermedad inevitable que se cura con el tiempo, como la gripe, y que puede paliarse aprendiendo a usar tampones, preservativos, cremas depilatorias, maquinillas de afeitar o fumando. Por ello he elegido «Renascencia» y la he definido como la etapa de la vida en la cual constatamos que podemos relacionarnos con los demás sin dejar de ser nosotros mismos. En ella aplicamos nuestras cualidades innatas y contrastamos los valores aprendidos en la familia o proclamados por la sociedad.De más está decir que hay personas de noventa años que todavía no la han superado. De ahí el valor de esta novela, ubicada temporalmente en el punto en que comenzamos a asomar la cabeza a un mundo nuevo, extraño, muchas veces incomprensible y las más de las veces profundamente cruel e injusto. Pero también tiene algo de misterio…

¿Cuándo comenzó su Renascencia?

Y usted preguntará: ¿Y eso qué es? Es normal que lo pregunte porque «Renascencia» es el acrónimo entre renacer y adolescencia. Y puede que usted diga: ¡Ah!, esa edad difícil o «la edad del pavo» como suelen llamarla algunos que deben haber nacido siendo adultos, porque de otra manera no se explica que la llamen así. O han intentado olvidarla de tan terrible que fue.Es que pareciera ser que la adolescencia fuese una clase de enfermedad que se cura con el tiempo. «¡Ya pasará! Es una adolescente». Cuando quise ponerle título a una novela juvenil que abarcaba el proceso de paso del niño al adolescente, quise investigar sobre esta etapa y lo que decían los expertos sobre ella. Y me encontré con que la definición tradicional dice más o menos lo siguiente: «Adolescencia es el lapso de tiempo que los individuos necesitan para considerarse socialmente autónomos» ¿Qué? ¿Socialmente autónomos? Si como sostiene el Psicólogo Erik Erikson, el desarrollo es un fenómeno psicosocial que se extiende dura…

¿Poco yo? Parte 1

Todos tenemos días en que nos sentimos poca cosa... casi insignificantes. ¿y si mirásemos al ser humano como si fuese un producto que compramos al nacer? El producto ser humano consta de dos partes principales: ·Componentes visibles ·Componentes invisibles Ya sé que le parecerá una verdad de Perogrullo. ¡Qué descubrimiento! ¿No? Pero de alguna manera hay que comenzar a desenredar la madeja. Creo que todos los colores de este producto al que llamamos ser humano constan de estos componentes sin excepción: negros, blancos, amarillos y todos los tonos intermedios. Como puede ver, en esto también somos iguales. Incluso comparten estas características todos los modelos de las diferentes marcas: varones, mujeres, transexuales, homosexuales, bisexuales, lesbianas y asexuales. Ocurre lo mismo con los tamaños y formas de los diferentes modelos: altos, bajos, flacos, gordos, niños, adultos, bellos y feos. Recapitulando, el producto ser humano tiene como finalidad ser feliz y viene de fábrica con dos …