Skip to main content

Desde la acera de enfrente las cosas se ven diferente...

Hasta no hace mucho tiempo, yo buscaba una salida a mis obras a través de una editorial. Y no había manera que alguna me hiciese caso. Yo no quería tan sólo ver mi nombre en una portada, hacer una presentación y sentirme importante. Quería establecer un contacto con las personas que están del otro lado, saber que aquello que quería decir había encontrado un oído y quizás un corazón dispuesto a guardar alguna palabra de todas las que he dicho y escrito. Pero las editoriales han estado muy ocupadas intentando copiar los éxitos de otros, subirse al carro de los vencedores como la Rowling, buscando hermanastros de las Sombras de Grey y dudosos succedáneos de vampiros, viajes interminables o juegos macabros.
Y eso ha venido ocurriendo desde hace muchos años y ha enriquecido a unas cuantas editoriales que hoy manejan el grueso del tráfico mundial de la cultura.
Pero yo necesitaba saber... no si era bueno escribiendo. Necesitaba saber si había alguien del otro lado. Por ello decidí que quería tirar mi caña en este mar impersonal, caprichoso e imprevisible de los lectores.Y así lo hice... No hubo editorial pero puse mi nombre no en una sino en dos portadas, hice presentaciones aunque siguen sin gustarme y no me sentí importante. El contacto con las personas fue quizás lo más reconfortante. Todavía hoy me animan: ¿Cuándo publicarás otro libro?, ¡Sigue escribiendo!, ¡no lo dejes!
Y a estas personas quisiera decirles que no dejaré de escribir, que no podría dejar de escribir y menos ahora que sé que están ahí.
Sin embargo hoy me encuentro del otro lado de la acera. Los dioses han querido que intente modificar lo que critico y me han colocado dentro de una editorial de reciente creación: "Àrbora Books".
En el momento de comenzar a trabajar como editor debí pensar en que hay un presupuesto, hay un previsto de beneficios, hay unos costos y hay un mercado ahí fuera que te puede llevar en andas o te puede crucificar. El camino más fácil es ver lo que está de moda, lo que arrastra multitudes y... copiarlo. En cambio el más difícil es generar una idea, estudiar el mercado, buscar una manera de promoción que llegue al público al que va destinado el libro, elegir a los artistas para desarrollar la idea, arriesgar un capital y... después de analizar, programar, estudiar y trabajar duro... rezar para que tenga éxito. Y si lo tiene, entender que detrás viene el listo de turno a colgarse de tu liana.
Ni la idea del escritor que se hace famoso y multimillonario sin dar un palo al agua ni la del editor sentado en el sillón del despacho y vendiendo derechos de autor por teléfono se corresponden con la experiencia que tengo hasta ahora. Quizás en Estados Unidos es distinto o las películas de Hollywood generalizan una realidad que es patrimonio de cuatro privilegiados...
Lo que sí he podido comprobar es que: "Desde la acera de enfrente las cosas se ven... diferente"



Popular posts from this blog

¿Por qué la adolescencia tiene tanta mala prensa?

Yo me he rebelado con llamar adolescencia a ese período de la existencia. Es que la palabra adolescente está ubicada entre adolecer y adolorido, y conlleva la sensación de padecer una enfermedad inevitable que se cura con el tiempo, como la gripe, y que puede paliarse aprendiendo a usar tampones, preservativos, cremas depilatorias, maquinillas de afeitar o fumando. Por ello he elegido «Renascencia» y la he definido como la etapa de la vida en la cual constatamos que podemos relacionarnos con los demás sin dejar de ser nosotros mismos. En ella aplicamos nuestras cualidades innatas y contrastamos los valores aprendidos en la familia o proclamados por la sociedad.De más está decir que hay personas de noventa años que todavía no la han superado. De ahí el valor de esta novela, ubicada temporalmente en el punto en que comenzamos a asomar la cabeza a un mundo nuevo, extraño, muchas veces incomprensible y las más de las veces profundamente cruel e injusto. Pero también tiene algo de misterio…

¿Cuándo comenzó su Renascencia?

Y usted preguntará: ¿Y eso qué es? Es normal que lo pregunte porque «Renascencia» es el acrónimo entre renacer y adolescencia. Y puede que usted diga: ¡Ah!, esa edad difícil o «la edad del pavo» como suelen llamarla algunos que deben haber nacido siendo adultos, porque de otra manera no se explica que la llamen así. O han intentado olvidarla de tan terrible que fue.Es que pareciera ser que la adolescencia fuese una clase de enfermedad que se cura con el tiempo. «¡Ya pasará! Es una adolescente». Cuando quise ponerle título a una novela juvenil que abarcaba el proceso de paso del niño al adolescente, quise investigar sobre esta etapa y lo que decían los expertos sobre ella. Y me encontré con que la definición tradicional dice más o menos lo siguiente: «Adolescencia es el lapso de tiempo que los individuos necesitan para considerarse socialmente autónomos» ¿Qué? ¿Socialmente autónomos? Si como sostiene el Psicólogo Erik Erikson, el desarrollo es un fenómeno psicosocial que se extiende dura…

¿Poco yo? Parte 1

Todos tenemos días en que nos sentimos poca cosa... casi insignificantes. ¿y si mirásemos al ser humano como si fuese un producto que compramos al nacer? El producto ser humano consta de dos partes principales: ·Componentes visibles ·Componentes invisibles Ya sé que le parecerá una verdad de Perogrullo. ¡Qué descubrimiento! ¿No? Pero de alguna manera hay que comenzar a desenredar la madeja. Creo que todos los colores de este producto al que llamamos ser humano constan de estos componentes sin excepción: negros, blancos, amarillos y todos los tonos intermedios. Como puede ver, en esto también somos iguales. Incluso comparten estas características todos los modelos de las diferentes marcas: varones, mujeres, transexuales, homosexuales, bisexuales, lesbianas y asexuales. Ocurre lo mismo con los tamaños y formas de los diferentes modelos: altos, bajos, flacos, gordos, niños, adultos, bellos y feos. Recapitulando, el producto ser humano tiene como finalidad ser feliz y viene de fábrica con dos …