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Hablemos del Amor




Es con seguridad será la palabra más pronunciada, la más escrita, la susurrada con mayor
dulzura. Entonces por qué no escribir sobre él.

Veamos que dice nuestro diccionario de la Real Academia:
"Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser"
"Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear."

Y aquí ya comienzo a discrepar. ¿Quiere decir que quien no ha encontrado el amor es insuficiente? ¿Quiere decir que si no hay reciprocidad en la unión somos incompletos?


Pues entonces deberíamos tener un instinto del amor que nos haga buscarlo todo el tiempo y a todas horas, para no acabar incompletos y deficitarios. Y además procurar que no se nos escape una vez encontrado, aunque tengamos que atarlo...

¡Uy!, ¡qué mal suena!

Por el contrario yo pienso que venimos al mundo completos y suficientes, con capacidades a desarrollar y es precisamente el amor de padres lo que nos alentará a desenvolver esas virtudes innatas hasta llegar a ser unas personas majestuosas, amantes de nosotros mismos y entusiasmadas en forjar nuestro destino.

De lo contrario mal lo tendremos yendo cojos o tuertos por la existencia en súplica permanente por un mendrugo de amor que actúe de muleta para nuestra pierna mala o lente para nuestro ojo defectuoso.

Una frase hecha:
"Quien no se ama a sí mismo no puede amar a otro"

Habrá a quien le parezca egoísta pero no lo es. ¿No es más egoísta obligarte a ser toda tu vida mi pierna buena o mi ojo avizor cuando tú quizás querías ser violinista o patinadora?

"Somos animales muy extraños, nos amontonamos en pocos kilómetros y aún así, casi no nos relacionamos con los demás. Sin embargo, no hay felicidad mayor a la que sentimos cuando por cualquier razón, nuestra alma se roza con otra… Y a eso le llamamos química."

Eso pensaba Úrsula, la novela que publiqué por primera vez en 2011. Y sí, quizás en eso
radique el amor: en dos almas que se tocan. Pero si se trata de eso, deben darse dos elementos
sustanciales. En primer lugar dejar salir nuestra alma, que no es fácil y menos con la cantidad
de tabúes y condicionamientos sociales a los que nos vemos expuestos. La segunda: tener un
alma bonita para mostrar...


TENER UN ALMA BONITA PARA MOSTRAR...

Volvemos a lo que decíamos más arriba. Para tener un alma bonita, debemos cuidar, hacer
crecer y alimentar la que nos vino de fábrica. Y eso sólo se consigue amándonos a nosotros
mismos. Que tengáis un buen domingo.

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