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La cocina del autor: "La Rosa y el Picaport"

Hace un par de días preparaba un vídeo que Àrbora Books me pidió que hiciese sobre la novela. El primer problema que se me presentó fue dentro de qué género colocarla. 

—¿Qué es? — me preguntaron—. ¿Novela histórica, historia novelada, drama, aventura..?

Y la verdad es que no pude "meterla" en ninguna clasificación que me viniese a la cabeza. Es cierto que, en su origen, la idea parte de un hecho real dentro de un acontecimiento histórico, como fue la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo la columna vertebral de la historia se conforma con los pensamientos, las emociones y los recuerdos de sus dos personajes principales. A ellos se acoplann el amor, la indiferencia, el odio y el fanatismo que existen en cualquier sociedad humana. 

Creo que hay una palabra clave, y se desvela en el mismo prólogo, de cómo ven su existencia los personajes: "fatalidad". Y no es la fatalidad como accidente sino como hecho inevitable que modifica para siempre la vida de algunas personas. Esa fatalidad los une y los inmoviliza. Mirando desde este punto de vista, sería un drama con una buena dosis de novela psicológica, mucho de historia, una porción de Teoría de la confabulación y aderezo de crítica social.

Al final, como todas las historias, no deja de referirse al amor y podría agregar que es amor y resiliencia.

Cada vez que inicio una novela, comienzo con apuntes en una libreta. La foto que encabeza este artículo es de una de las páginas de esa libreta. No hay orden. Volver a leer los apuntes una vez acabada la novela, es una misión imposible. Sin embargo, no todos los datos que investigo van a parar a la obra. Existe una auto censura por la cual hay hechos que sólo se sugieren, otros que se dan por sobrentendidos y algunos que se desechan. En este caso he intentado no hacer hincapié en situaciones espeluznantes, que casi todo el mundo conoce, y de las que se ha escrito, diría, demasiado. Entre los sobrentendidos y los sugeridos, podemos hacer un guiso muy jugoso. El mismo que fui cocinando yo, a fuego lento, mientras escribía.

Si apetece, abriré la libreta y comenzaré a extraer datos curiosos, interesantes y hasta diría que sorprendentes, que no aparecen en los libros de historia. 

Pero eso, será en los próximos posts. 

Un beso en la frente. 

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¿Por qué la adolescencia tiene tanta mala prensa?

Yo me he rebelado con llamar adolescencia a ese período de la existencia. Es que la palabra adolescente está ubicada entre adolecer y adolorido, y conlleva la sensación de padecer una enfermedad inevitable que se cura con el tiempo, como la gripe, y que puede paliarse aprendiendo a usar tampones, preservativos, cremas depilatorias, maquinillas de afeitar o fumando. Por ello he elegido «Renascencia» y la he definido como la etapa de la vida en la cual constatamos que podemos relacionarnos con los demás sin dejar de ser nosotros mismos. En ella aplicamos nuestras cualidades innatas y contrastamos los valores aprendidos en la familia o proclamados por la sociedad.De más está decir que hay personas de noventa años que todavía no la han superado. De ahí el valor de esta novela, ubicada temporalmente en el punto en que comenzamos a asomar la cabeza a un mundo nuevo, extraño, muchas veces incomprensible y las más de las veces profundamente cruel e injusto. Pero también tiene algo de misterio…

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