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El giro hacia la no -ficción

Cuando publiqué por primera vez "Yo, Úrsula", los comentarios de los lectores —lectoras en su mayoría —, no me dejó indiferente. La mayoría expresaba su agradecimiento porque el libro les había ayudado... ¿Ayudado? En realidad a mí me había resultado interesante escribirlo porque debí ponerme en la piel de una mujer que lucha por sus sueños. ¿No es lo que todos lo hacemos? Me refiero a luchar por nuestros sueños. Y además había desmitificado la imagen que tenemos los pobres mortales sobre los famosos. También aproveché la ocasión para mostrar lo que se cuece detrás del negocio discográfico. En ningún momento pensé en ayudar.
Con Teucro, «el héroe de Creta», sucedió algo similar y en realidad es una novela que ironiza sobre los dioses del Olimpo. Es cierto que tiene muchos visos de la realidad actual pero, es que en muchos aspectos los seres humanos no hemos cambiado nada en los últimos milenios. La idea con que fue creada era demostrar que, muchas veces en nuestra vida, repetimos la misma obra de teatro cambiando los personajes y el telón de fondo, pero representando el mismo papel.
Y hubo quién, la comparó con «El caballero de la armadura oxidada» de Robert Fisher y con «El Alquimista» de Paulo Coelho, —a quienes denostan a Coelho se les dibujará una sonrisa de sorna, pero me da igual —.
La reciente publicación de «Renascencia» ha ido por el mismo camino y, si bien es cierto que tiene un prólogo particular porque el título también lo es, se trata en realidad de una novela romántica de corte juvenil que critica la visión de los adultos sobre la adolescencia. 
Visto lo visto decidí que, si ponía por escrito mis pensamientos filosóficos y, me vaciaba un poco, quizás sería capaz de seguir escribiendo historias sin que se colaran en ellas mis experiencias personales. He de decir aquí, para quienes no pertenecen a mis círculos más íntimos, que mi vida no ha sido precisamente monótona o aburrida.
El resultado de esta descarga adquirió la curiosa forma de un manual de instrucciones. Y el tema que elegí fue uno que nos interesa a todos: LA FELICIDAD.
Desde muy pequeño he tenido un problema a la hora de aprender cosas... No logro hacerlo de memoria. Mejor dicho, no me interesa, me aburre. Por eso, siempre intento investigar cómo funciona algo para lograr que se me fije. En su momento fue un dolor de cabeza para mis maestros y profesores de universidad porque, yo les rompía todos los esquemas.
Mi conclusión es que, mal les pese a psicólogos y psiquiatras, los humanos no tenemos idea de cómo funcionamos. No digo que yo la tenga, pero me he hecho bastante experto en eso de «prueba y error». A partir de esa premisa he intentado ordenar tantos saltos y tumbos ¿en busca de qué? Puede que de nada en particular porque la vida es demasiado corta para encontrar algo. Y quizás solo se trate de buscar...
El experimento ha agradado a quienes lo han leído, al punto que pronto será publicado en ebook con una portada chulísima que ha diseñado alguien muy especial.
Y a mí también me ha gustado, por lo que ya he comenzado el segundo libro...






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¿Por qué la adolescencia tiene tanta mala prensa?

Yo me he rebelado con llamar adolescencia a ese período de la existencia. Es que la palabra adolescente está ubicada entre adolecer y adolorido, y conlleva la sensación de padecer una enfermedad inevitable que se cura con el tiempo, como la gripe, y que puede paliarse aprendiendo a usar tampones, preservativos, cremas depilatorias, maquinillas de afeitar o fumando. Por ello he elegido «Renascencia» y la he definido como la etapa de la vida en la cual constatamos que podemos relacionarnos con los demás sin dejar de ser nosotros mismos. En ella aplicamos nuestras cualidades innatas y contrastamos los valores aprendidos en la familia o proclamados por la sociedad.De más está decir que hay personas de noventa años que todavía no la han superado. De ahí el valor de esta novela, ubicada temporalmente en el punto en que comenzamos a asomar la cabeza a un mundo nuevo, extraño, muchas veces incomprensible y las más de las veces profundamente cruel e injusto. Pero también tiene algo de misterio…

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