Friday, October 21, 2016

Compre "Ser Humano", es un producto maravilloso cuando lo hacemos funcionar correctamente.


                  

  •   Los accesorios no son un fin sino una herramienta que me facilita la vida. Esto no significa que el ideal sea ser pobres como ratas, tal y como lo expuse en algún otro apartado. Se puede ser tranquilamente rico y no ser esclavo de nuestras posesiones. No es fácil porque quien no está pendiente del último modelo de coche o de su tercera casa en la playa, en general no se preocupa de si tiene más o tiene menos. Lo importante es que lo que tiene le sirva para llevar adelante su proyecto.
·                    Puedo estar solo. Es más, en algunos momentos necesito mi propia compañía, disfrutarme, centrarme, quererme. Es una sensación de hogar, de calidez y de regocijo que me permite luego relacionarme con los otros productos y trabajar en red sin perder mi propia identidad.
·                    Mi camino es solo mío. Nadie puede transitarlo por mí y yo no puedo caminar el sendero de otro. Mi ruta no es más difícil ni más fácil que las demás, tiene la dificultad que yo le ponga. Y debo acotar aquí que, en el camino, como en todos, hay señales, piedras, atajos, bifurcaciones, barrancos y muros.
·                    Estoy alerta y despierto. No quiere decir que deba estar todo el tiempo esforzándome o que no pueda distraerme, pero cuando camino no puedo ir con los ojos cerrados porque no veré las señales, ni con la Mente en piloto automático porque perderé las referencias.
·                    Nadie está en mi contra, pero es inevitable que en mi andar tropiece con otros o invada su sendero o crean que quiero quitarles algo. Es normal que cuando alguien pone toda su energía en tener más y más dinero, el que venga alguien a querer quitarle un poco, lo ponga como una fiera. ¿Debo entonces dejarme pisotear? Pues no, pero una cosa es defenderse de una situación injusta y otra es reaccionar.
·                    La vida es un riesgo, como cualquier camino desconocido. No voy a lanzarme por un acantilado pensando que no va a pasarme nada. Pero tampoco voy a sentarme a un costado del camino por no arriesgarme a caminar.
·                    La fortuna o el infortunio son subjetivos. No puedo evitar el golpe, no puedo evitar sentir dolor, no puedo evitar sufrir. Lo único que puedo hacer es esperar a que pase y luego tomar el accidente como una experiencia. Puede ser una muy mala experiencia, pero siempre nos ayudará a entender algo más de lo que ya sabíamos. Eso sí, no voy a intentar analizar la situación mientras me duela y sufra.
·                    El futuro es la única situación que jamás llega, porque cuando lo hace ya es presente. Puedo prever, organizar, planificar e incluso soñar ahora pero no puedo vivir en un lugar que no existe.
·                    El pasado ya pasó. De él solo quedan las experiencias. Si voy caminando es inevitable mirar atrás, eso me da idea de dónde estoy y fuerzas para seguir. Pero eso de ir masticando el pasado como si fuese una bola de pelos… Lo único que hace es robarme energía e inmovilizarme.
·                    Es imposible agradar a todo el mundo. Lo importante para mí es que hice lo mejor que pude. Siempre habrá quien alabe y quien critique. A quien alabe le daré las gracias porque ciertamente lo hice bien. A quien critique también le daré las gracias porque seguramente lo podría haber hecho mejor. Ninguna de las dos opiniones afectará mi autoestima porque solo yo sé que he hecho lo mejor que pude.
·                    Siempre lo bueno está por venir. Puede que hoy la situación no sea la mejor, pero, ¿puedo hacer algo más en este momento?
·                    Nadie está exento de sentir temor a lo desconocido. Es un mecanismo de la Mente que me mantiene alerta de posibles peligros y hace que analice la situación con detenimiento. El temor es bueno, lo que no es bueno es que ese temor me inmovilice. Es preferible caerse por caminar que quedarse inmóvil por temor a caer.
·                    Todos tenemos nuestro proyecto vital. Y es solo nuestro. Los demás caminos pueden ser apetecibles pero no son los míos. ¿Cómo sé cuál es mi proyecto si en la búsqueda he transitado muchos senderos? En general la Mente se hace consciente del proyecto de la Esencia entre los ocho y los trece años, es decir desde que comienza el uso de razón y hasta la pre renascencia. Solo hay que volver allí.
·                    Mi vida es solo mía y depende de mí la manera en que decida vivirla. Podré ayudar a mi pareja, podré ayudar a mis hijos, pero sus triunfos no serán míos, les pertenecen a ellos en exclusividad. Podré alegrarme por ellos, podré enorgullecerme de ellos… pero no es mi vida.
·                    Soy responsable de todo lo que me sucede. No puedo culpar a nadie más que a mí de los errores y las malas decisiones. No puedo atribuir a nadie mis logros y mis triunfos. Cada equivocación es una experiencia, cada logro un trampolín.
·                    Puede que me sean sencillas algunas tareas, pero otro hará mejor aquellas en las que soy torpe. Eso me hace igual a todos.
·                    No soy inferior a nadie. Con respeto, educación, consideración y empatía puedo tratar con el Rey y con el Papa. Y con la misma actitud trataré al mendigo y al que sea distinto.
·                     No puedo detener a la Mente, tan solo aquietarla. No puedo evitar que vaya hacia el futuro y retroceda al pasado. Lo que sí puedo hacer es mantenerla todo el tiempo posible atareada en el presente. Para ello necesito que entienda que no es el Gerente de esta empresa, sino el secretario, el que organiza, el que planifica y establece los recursos para conseguir un objetivo.
·                    Si el poder significa sumisión de otro, no lo quiero. Si el poder significa abandonar mi proyecto, no lo quiero. Si el poder significa manipular, coartar, engañar… no me interesa. Si mi felicidad se construye a expensas de la de otro, no es de verdad.
·                    El éxito es una consecuencia y no una causa. Es una percepción mía y no de los demás. Si decido emprender una tarea, venzo el temor a lo desconocido, le pongo dedicación, cariño, ganas y voluntad, seguro que tendré éxito. Y no depende de si llego primero, segundo o último a la meta, he cumplido el objetivo, que es hacerlo.

·                    La Mente tiene una gran facilidad para idealizar. Cuando decido emprender un proyecto, debo tener en cuenta este detalle. Los resultados reales de lo que haga, siempre serán menores que los imaginados. Por tanto, al construir, es conveniente que vaya poniendo ladrillo a ladrillo y el techo cuando toque. O por el contrario utilizar el truco de la mira telescópica averiada, es decir apuntar dos centímetros por arriba y uno a la izquierda para que dé en el blanco.

Del libro «La Felicidad. Manual de usuario para humanos» - Ricardo Lampugnani
©Derechos Reservados

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