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Otros cinco céntimos sobre mí.

La atracción de los medios de comunicación.

Hoy vuelvo a hablar sobre mí, otros cinco céntimos. Y no es que me haya comenzado a gustar, sino que lo creo una obligación. ¿Quién va a leerme si nadie me conoce? Yo hago lo mismo antes de comenzar un libro. Saber del autor/a, de sus vivencias, de su experiencia…
En el último post había quedado en que siempre me gustó la televisión. Es un mundo fascinante y mágico, como una gran obra de teatro. El televidente solo ve lo que le dejan ver y se lo cree a pie juntillas. Yo participé por primera vez de un programa cuando tenía diecisiete años. Era un concurso de preguntas y respuestas que organizaba una aerolínea. Y acabé siendo el protagonista principal porque lo gané.
La sensación de salir a la calle y que todo el mundo te reconozca, sabe a gloria, pero también es adictiva. Y decidí meterme en ese mundo como locutor de noticias de un telediario. Sin embargo, fracasé. A pesar de llegar a la final de la selección, me ganó la hija de un periodista que ya trabajaba en el canal. ¿Habrá sido por influencias? Juro que lo pensé, pero si algo tiene el fracaso es que no tiene remedio. ¡Fracasamos y punto! Es la única manera de aprender. De los triunfos uno presume, de los fracasos aprende. Y yo debo haber aprendido mucho si tomo en cuenta los fracasos.
De todos modos, la vida tiende a dar segundas y terceras oportunidades. La mía llegó por causalidad, sí, no está mal escrito: CAUSALIDAD. Yo no creo en las casualidades. Todo tiene una razón, todo sucede por algo, aunque desconozcamos la causa.
Me inicié haciendo un micro de cuatro minutos para un programa que se llamaba «Perfume de mujer», al poco tiempo comencé a colaborar con «TV Salud» y acabé siendo director del mismo.
Entrevista para Canal 3 de Rosario
Luego vinieron las «ligas mayores», «Puertas Abiertas» y «El diario TV» conducidos por uno de los periodistas más reconocidos del interior de Argentina: Carlos Mut.
Carlos Mut
No obstante, me quedaba la radio. Ya había hecho mis pinitos en ella y comencé a colaborar con una gloria de la radiofonía: Norberto Chiabrando (hoy desaparecido) en un programa que duraba cuatro horas y se llamaba «Los mejores».
Norberto Chiabrando
También colaboraba regularmente con Nora Covalcid y otros periodistas. Fue una experiencia muy valiosa. Me han quedado multitud de anécdotas. En algunos casos hasta mi integridad física peligró al investigar noticias tras las cuales había mafias y grandes intereses políticos. Fui perseguido por seguratas, tiroteado en medio de un bosque, descalificado por políticos… ¡Emocionante! Pero poco redituable en el plano económico.
Nora Covalcid
Al mudarme de Argentina a España tampoco pude evitar el seguir en contacto con los medios: Ebre’s TV de Tortosa, Canal TE Amposta, Radio Nacional de España, Televisión Española (España Directo), Catalunya Ràdio. En estos casos, ya como responsable del equipo técnico de una de las empresas más grandes de Europa en su ramo.
Bueno, creo que ya es suficiente por hoy. Supongo que hay más de cinco céntimos.
¡Gracias por estar ahí!  


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¿Por qué la adolescencia tiene tanta mala prensa?

Yo me he rebelado con llamar adolescencia a ese período de la existencia. Es que la palabra adolescente está ubicada entre adolecer y adolorido, y conlleva la sensación de padecer una enfermedad inevitable que se cura con el tiempo, como la gripe, y que puede paliarse aprendiendo a usar tampones, preservativos, cremas depilatorias, maquinillas de afeitar o fumando. Por ello he elegido «Renascencia» y la he definido como la etapa de la vida en la cual constatamos que podemos relacionarnos con los demás sin dejar de ser nosotros mismos. En ella aplicamos nuestras cualidades innatas y contrastamos los valores aprendidos en la familia o proclamados por la sociedad.De más está decir que hay personas de noventa años que todavía no la han superado. De ahí el valor de esta novela, ubicada temporalmente en el punto en que comenzamos a asomar la cabeza a un mundo nuevo, extraño, muchas veces incomprensible y las más de las veces profundamente cruel e injusto. Pero también tiene algo de misterio…

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¿Poco yo? Parte 1

Todos tenemos días en que nos sentimos poca cosa... casi insignificantes. ¿y si mirásemos al ser humano como si fuese un producto que compramos al nacer? El producto ser humano consta de dos partes principales: ·Componentes visibles ·Componentes invisibles Ya sé que le parecerá una verdad de Perogrullo. ¡Qué descubrimiento! ¿No? Pero de alguna manera hay que comenzar a desenredar la madeja. Creo que todos los colores de este producto al que llamamos ser humano constan de estos componentes sin excepción: negros, blancos, amarillos y todos los tonos intermedios. Como puede ver, en esto también somos iguales. Incluso comparten estas características todos los modelos de las diferentes marcas: varones, mujeres, transexuales, homosexuales, bisexuales, lesbianas y asexuales. Ocurre lo mismo con los tamaños y formas de los diferentes modelos: altos, bajos, flacos, gordos, niños, adultos, bellos y feos. Recapitulando, el producto ser humano tiene como finalidad ser feliz y viene de fábrica con dos …