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¿Poco yo? Parte 2

 En la entrada anterior habíamos hablado de lo maravilloso que es el producto ser humano en su parte externa, en sus componentes visibles.

¿Qué es lo invisible que nos hace espectaculares?       

 Componentes invisibles
·         MENTE
·         ESENCIA
Y Usted podría preguntar: ¿Solo dos y además tienen nombres usados hasta el cansancio, con las intenciones más diversas? 
Sí, es cierto. No se me ha ocurrido otra forma de nombrarlos ya que estos términos están en uso incluso entre los neurocientíficos. A decir verdad, podría cambiar ESENCIA por ALMA, pero no sé si no sería todavía peor.

Mente
Los antiguos griegos llamaban a la Mente psyché o psiquis aunque ellos le daban el significado de alma y establecían que allí residía la conciencia o inconciencia del producto ser humano.
Hoy en día se le atribuyen a la Mente los procesos de:
·                    Cognición (conocimiento)
·                    Emociones
·                    Creatividad
·                    Memoria
·                    Aprendizaje
·                    Sensaciones
·                    Percepciones
·                    Pensamientos
·                    Sentimientos
·                    Sentido del humor
El nivel de conciencia parece ser una línea fronteriza entre la Mente y la Esencia, que tanto puede estar en poder de una como de la otra.
En la mente también reside un elemento llamado egó, EGO en castellano, al que se le han atribuido todo tipo de cualidades a lo largo de la historia, y no siempre buenas. En realidad, según mi experiencia, el Ego o Yo, no tiene nada de malo y tan solo es el jefe de relaciones públicas de la mente.
Como puede verse, el producto ser humano no es únicamente excepcional en sus componentes visibles, sino que lo es mucho más al conocer su componente invisible: Mente.
A través de la mente no solo se aprende, sino que la información nueva se corrobora e imbrica con otros conocimientos anteriores, mejorándolos y enriqueciéndolos. Y además no pueden borrarse.
¿Qué?
Lo que ha leído. Los conocimientos no pueden borrarse. Aunque a veces pareciera que muchas cosas se han olvidado, es suficiente que se active su sistema gatillo para que todo aparezca allí, como recién aprendido. Obviamente hablamos de individuos sanos.
Permítame que me salga de la línea del manual de usuario para poner un ejemplo personal.
Hace unos días iba caminando por la ciudad de Tarragona y vi un árbol que me resultó conocido. No es autóctono del Mediterráneo sino de zonas tropicales y subtropicales de América por lo que no se ve mucho por aquí. A pesar de resultarme familiar, no recordaba el nombre científico. Al ver las hojas asocié su forma al nombre vulgar: pezuña de vaca y como un disparo me vino a la cabeza el nombre científico: bahuinia candicans. También recordé que le llaman falsa caoba y que su madera se usa en ebanistería. Es cierto que estuve en el mundo de las plantas ornamentales, pero de eso hace ya casi veinte años.
Ahora mismo, mientras escribía la anécdota anterior, al evocar el pasado en otro país, me vi a mi mismo acostado boca arriba. A la izquierda hay una ventana que tiene la persiana entreabierta. Por los resquicios se cuelan haces de luz que contienen pequeñas motas de polvo. Las partículas parecen bailar y a mí me divierten. Afuera se escucha el sonido de una escoba barriendo y un balde de agua que alguien vacía sobre el piso. Me invade una sensación de tranquilidad. No estoy solo. Mi madre baldea el patio… De eso hace ya, cincuenta y tantos años.
Como puede ver, la mente no solo almacena conocimientos sino también sensaciones, emociones y recuerdos. ¡Qué producto increíble es el ser humano!
https://www.youtube.com/watch?v=EF43j8HF28I
Los especialistas en neurología investigan de dónde proviene nuestro sentido del humor. De hecho, es una capacidad que no tiene explicación lógica. El cerebro recibe una información, la procesa y por alguna razón envía órdenes a los músculos para que se contraigan. Es la capacidad de la mente para imaginar ciertas situaciones que nos resultan graciosas. Y no son todas. Ciertos chistes nos hacen reír y otros no.
Como puede ver, señor usuario, gracias a la cámara de vídeo podemos ver, pero es debido a la capacidad de la mente que podemos percibir la belleza de un amanecer o de un atardecer.
A través del analizador de sonidos, escuchamos, pero gracias a la mente podemos disfrutar de la música.
Un quimiorreceptor nos permite oler, pero la mente nos permite percibir un perfume delicioso. Otro receptor nos deja saber si algo es dulce, salado, ácido o amargo, pero junto con el olfato y la mente somos capaces de degustar una buena comida.
La cobertura de la que estamos revestidos nos indica cuando entramos en contacto con otro cuerpo, pero es la mente la que nos hace disfrutar una caricia.
Podemos concluir entonces que el producto ser humano está diseñado para aprender casi ilimitadamente, recordar todo lo aprendido, establecer un campo de conocimiento haciendo interactuar todas las experiencias, disfrutar de la belleza, estremecerse con la música, gozar con los aromas y los sabores, emocionarse con una caricia y reírse a carcajadas con algo gracioso o simplemente sonreír de gusto. Además, tiene la capacidad de crear aquellas mismas cosas de las que es capaz de disfrutar y de imaginar situaciones inexistentes, mundos fantásticos y experiencias placenteras.
https://www.youtube.com/watch?v=gYleFu-z2_
En este punto, el usuario perspicaz comenzará a intuir que este manual podría llegar a ser una utopía.
¡No, no, no!
Pruebe usted a leer algo con la curiosidad y el interés de un niño. Haga solo eso, no piense en que está perdiendo el tiempo, que debe mirar el saldo de su cuenta bancaria o llevar el coche a revisión. Apunte en un papel lo que le llame la atención y verá que no olvidará lo aprendido.
De la misma manera siéntese a comer y solo a comer. Huela largamente, llévese un pequeño trozo de alimento a la boca, paséelo por todos los receptores, sienta la consistencia, la temperatura, los matices ácidos, dulces, salados, ese toque amargo… ¡Y verá la cantidad de sensaciones que puede ofrecer hasta un simple trozo de pan!
Procure hacer lo mismo con todo lo demás y comprenderá que el producto ser humano está diseñado para disfrutar de todo lo que le rodea.
Ya sé. En el mundo en el que vivimos no hay tiempo para todo eso.
¿Y para qué hay tiempo?
Se lo pregunta alguien que ha pasado muchos años corriendo, haciendo algo mientras pensaba en el resto de cosas que dejaba sin hacer. No hay manera de disfrutar si no se está presente. De nada vale que le cuenten lo buenísima que estaba aquella fiesta si usted no estaba allí.
Pero yo sé que el señor usuario no se cree del todo lo que se explica en este manual y le vendrá a la mente la cuestión del sufrimiento y el dolor…
Sí, el producto ser humano puede captar con la misma intensidad lo positivo que lo negativo, aunque a veces pareciese que lo negativo pesa más.
¿No ha estado usted nunca enfermo?
¿No ha tenido jamás un terrible dolor de muelas en plena noche?
El dolor y la fiebre no dejan pensar, las horas no pasan, uno quisiera dormirse pero no puede, no hay manera de relajarse.
¿Qué sucede cuando pasa el dolor y la fiebre se va?
Uno sale a la calle y todo parece más luminoso, las flores tienen más color, la comida sabe a gloria… Porque tras el padecimiento el producto ser humano tiene la necesidad de disfrutar, de estar presente. No hay sitio para poner la mente en piloto automático. Y esa es la razón por la que parece pesar más lo negativo. Es que la mayoría del tiempo en que no sufrimos, nos la pasamos con la Mente en piloto automático.
Hasta ahora, se puede vislumbrar que el producto no solo tiene unas prestaciones altísimas a través de sus componentes visibles, sino que la presencia del componente invisible Mente, potencia las mismas a niveles casi inimaginables.
Pero, ¿qué pasa con el otro componente invisible? Con lo que tenemos, ya vamos sobrados de equipamiento…
Parece que sí, pero seríamos una especie de zombis.

Es cierto que hay muchos especímenes en funcionamiento a los que parece faltarles algo, la ESENCIA.
Sin embargo, eso es imposible porque todos los productos se fabrican con todos sus componentes sin excepción. Puede que la Esencia esté descargada, minimizada, arrinconada, subyugada; pero está.

«La Felicidad. Manual de usuario para Humanos»
Ricardo lampugnani ©

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