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¡Cuidado! La lectura de este post puede afectar su visión... de la realidad



Todo el mundo sabe que, para que un burro tire del carro hay que ponerle una zanahoria adelante.

El burro cree que algún día alcanzará la zanahoria.

El amo le repite que seguramente mañana tendrá más fuerza. ¡Es que hoy casi la atrapa! La zanahoria que oscilaba pendiendo del palo, sobre su cabeza, tocó su hocico. Esa noche, el asno sueña con la zanahoria y corre por un prado verde hacia una montaña de zanahorias dulces y jugosas.
Al día siguiente, el amo tiene todo preparado para que siga la esperanza: ata el borrico al carro, cuelga la zanahoria del palo y se acomoda canturreando. Ya puede pensar en lo que ganará vendiendo los huevos en el mercado de Vera, que mientras tanto el carro va para adelante.
El burro solo tiene rebuznos para su zanahoria y hoy seguro que la alcanza. A él le han contado de muchos burros que han alcanzado la zanahoria. Es el tema de conversación con otros jumentos cuando el amo lo deja pastando a las afueras de Vera, mientras él vende los huevos.
Ese sábado ha sido excepcional y al hombre le da pena su burro, entonces cuando llegan a la casa, le da la zanahoria.
«Se conforma con poco», piensa el hombre. «Basta una zanahoria para hacerlo feliz»
—Pensar que te he tenido cuatro meses prometiéndote la zanahoria —le dice al burro, pensando que la bestia no entiende.
—¡Qué eres un tonto, hijo mío! —le sigue diciendo al pobre animal y… durante otros cuatro meses vuelve a ponerle la zanahoria delante.
¿Quiere que enumeremos las zanahorias?

Coche.
Casa
Dinero.
Vacaciones.
Home Cinema.
Ipad.
Tablet.
Prestigio.
Poder.
Crucero.
Velero.
Educación de los hijos.
Muebles nuevos.
Juventud eterna.
Vejez tranquila.
Salud.
Hay muchísimas más, para todos los gustos de todos los burros.
¿Me está llamando burro?
Depende.
Si usted tira del carro para intentar coger la zanahoria, sí. Le estoy llamando burro y además un burro con un estrés que le sale por las orejas.

La idea es simple y efectiva.
Si usted se esfuerza lo suficiente, agacha la cabeza lo necesario, adula lo conveniente y acepta renunciar a cualquier derecho que le corresponda en beneficio de la empresa… ¡Usted conseguirá su zanahoria!
Pero… ¡apresúrese! El puesto solo está disponible para edades entre 30 y 40 años, con experiencia demostrable de al menos 5 años en puesto similar, conocimientos de inglés, francés, alemán, turco, chino y ruso, hablado y escrito. Se requiere buena presencia, don de gentes, disponibilidad para trasladarse al Polo Norte, carnet de conducir…
Supongo que será para trabajar de ayudante de Papá Noel.
¡Tómelo o déjelo! Detrás suyo hay una cola interminable de burros que quieren ocupar su lugar.
Pero además el sistema no funciona. Lo dicen los expertos, es una verdad a voces. El sistema económico actual no puede evitar una crisis detrás de la otra. Entonces se han inventado una zanahoria que no tiene desperdicio:
«Las crisis son una oportunidad para crecer»
¡Vaya chorrada!
Y entonces los burros duplican su sobresfuerzo —y su estrés—, para ver si entran en el privilegiado círculo de los genios que han conseguido crecer durante una crisis…
Es decir que no solo quienes crearon el problema y se han beneficiado de él, no pueden solucionarlo, sino que le pasan la pelota a usted y a mí para que no se les acabe el chollo.
Vale, entonces… Para evitar el distrés, ¿no trabajo?
No, no.
Digo que el trabajo es un medio para llegar al objetivo. Al suyo, no al del sistema.
¿Cuál es su objetivo?
Porque si el objetivo es conseguir la zanahoria no tendrá más remedio que convertirse en burro.
Pero, es que yo estudié Administración de Empresas y el único trabajo que encontré es de camarera en un bar de tapas.
¡Perfecto!
Y me he pasado meses enviando currículums para nada.
¡Muy bien!
¿Muy bien qué? ¿De qué me sirve la experiencia en un bar de tapas?
Si lo piensa con detenimiento, de mucho. Usted tiene su primera gran empresa para administrar… Su vida. Y no encontrará otra más importante.
¡Sea su propia gerente!
Si del sueldo de camarera es capaz de sacar para gastos y además puede pagarse algún seminario, un curso de lo que le interese… Es usted muy buena administradora.
Si del poco tiempo que le queda, logra extraer algunas horas para investigar, buscar ideas nuevas, estudiar las tendencias de su profesión… ¡Usted ya es una genio!
Vale, pero sigo trabajando de camarera.
Sí, pero ha cambiado su punto de vista respecto a encontrar trabajo de lo que sabe hacer. Ahora está invirtiendo X horas de su día para financiar sus objetivos y, además comer, que será muy prosaico, pero también necesario.
Asimismo, tiene una oportunidad inmejorable de optimizar recursos. El trabajo de camarera es agotador porque ha de estar de pie todo el tiempo y caminando cada vez que la soliciten o tenga que llevar un pedido. Busque la manera de hacer menos viajes, cuando lleve un pedido asegúrese que las mesas que usted atiende no necesitan nada… ¡Gestión de recursos! Usted no puede quemar toda su energía por un magro sueldo. Luego del trabajo deben quedarle ganas y fuerzas para estudiar, ir a una conferencia… Y si lo piensa un poco, tiene otro beneficio: El trato con la gente suele ser muy poco gratificante y, menos aun cuando usted está al servicio de… Aproveche entonces la oportunidad para mejorar su programación neurolingüística, estudie las actitudes de sus clientes, desarrolle la empatía. En una empresa donde deba administrar los recursos y decir No a peticiones más que válidas… Todo eso le será de suma utilidad.
Lo que no le recomiendo en absoluto es que intente poner sus conocimientos al servicio del bar de tapas.
¿Por qué?
Porque su objetivo no es administrar bares de tapas. Y puede que su jefe sea tan solo otro burro que tira del carro para ver si puede conseguir su zanahoria de comprarse una casa en la playa…
Lo importante, además de todo lo anterior es que usted ha hecho que el estrés juegue a su favor. En lugar de angustiarse porque no encuentra un trabajo mejor, de distresarse porque pasa el tiempo y usted no ejerce de lo que ha estudiado. ¡Usted está practicando para convertirse en una muy buena gestora de empresas!
Y no hay nada más apasionante que trabajar para ser la mejor versión de uno mismo. 


Y… quizás hasta sea interesante que usted lo inserte en su CV cuando lo envíe a alguna empresa. A veces, entre tanto postulante altamente cualificado, los seleccionadores buscan alguien distinto.
Extraídon de: Estrés. Manual del usuario para seres humanos © 

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