Tuesday, April 25, 2017

El deseo de Harrietta Plotter



«La magia existe, la magia existe», repitió mentalmente frente al espejo. Luego extrajo el trozo de rama que ocultaba entre su ropa y lo observó con detenimiento. Sin dudas, si había una varita mágica en el mundo, debería parecerse a esa. La había encontrado en la playa el fin de semana anterior. Estaba pulida por el agua y la arena, tenía una forma extraña, ondulante y debió esconderla para que su madre no la obligara a tirarla después de decir la frase que ella ya se sabía de memoria:
—¡Deja de juntar porquerías, que ya en casa no cabemos!

Ahora debía desear algo con todas sus fuerzas: ¿Princesa o desaparecer?
Muchas veces había soñado con tener el cuerpo esbelto de las princesas o de las modelos, o de algunas de sus compañeras de colegio que iban dejando un reguero de ojos admirados, a su paso. Y no esa funda recta de piel que la cubría y que solo tenía curvas a la altura del abdomen. Pero sabía de sobra que uno debe pensar muy bien en lo que desea. Bueno, eso le había dicho la abuela y siendo tan vieja como era, se suponía que algo debía de saber. Si desear ser princesa le iba a impedir treparse a los árboles, leer sus libros favoritos, comer helado o chocolate... O si ser princesa la obligaría a ordenar su habitación, prefería no serlo. Y si iba a ser como algunas de su clase que eran todo cuerpo, pero nada de cerebro... Quizás lo mejor era pedir la invisibilidad. Bueno, ya bastante invisible era para los chicos, para sus padres y para casi todo el mundo. Y es que el mundo le resultaba plano, chato y lleno de muggles. No había ninguna estación de trenes con un andén que se pudiese traspasar para acceder al mundo mágico y nadie a quien acudir para sacarla del aburrimiento de la vida real. ¡Se aburríaaaa! Salvo cuando penetraba en las historias que contaban sus libros, se aburría. Allí todo era posible. ¿Podía pedir transformarse en el personaje de su novela favorita? La respuesta la obtuvo del reflejo que su biblioteca proyectaba sobre el espejo. No quería quedar atrapada en un libro cerrado después de ser leído. Quizás podía pedir escribir sus propias historias para vivir vidas distintas a la suya, más emocionantes, con mucha magia, en las que el mundo fuese distinto y los muggles una especie en extinción. Pero ya lo había intentado y aunque tenía una imaginación desbordante, volcarla en palabras no era nada sencillo. Quizás lo mejor sería pedir encontrar a un sabio, o sabia —tanto le daba si era hombre o mujer—, que la guiara, que le dijese que la magia sí existe y la orientara para encontrar el lugar donde se oculta. Sin dudarlo, sacudió la rama frente al espejo y esperó. No sucedió nada. Volvió a repetir el proceso concentrándose aun más en el deseo. Tampoco pasó nada. Decepcionada, Harrietta decidió darse una ducha caliente, comerse un trozo de chocolate y meterse en la cama a leer. Estuvo a punto de deshacerse de la rama, pero tenía una forma bonita. Al menos serviría de decoración.
Cuando salió de la ducha, media hora después, todo estaba lleno de vapor. Al pasar frente al espejo empañado, le temblaron las piernas. Alguien había escrito en el cristal:

La magia está en tí

Tuesday, April 04, 2017

La revolución de los yogurines

Que no se me interprete mal. En España un «yogurín» es una persona joven y atractiva. Y hoy quiero referirme a una revolución de la que se habla poco, pero que lleva una marcha inexorable hacia un cambio cultural y en el caso que me ocupa: literario.


Quizás comenzó con la publicación de Harry Potter en 1997, una época en que los agoreros pronosticaban la muerte de la literatura infantil y juvenil. «Los niños no leen», decían. ¡Menos mal! Hoy, aquellos niños que no leían, consumen febrilmente cuatro o cinco libros al mes, tienen blogs de reseñas, escriben fanfiction de sus novelas favoritas y en muchos casos comienzan a transitar el camino de escribir sus propias historias. Creo que, por primera vez en la historia de la humanidad, se publican anualmente casi 2.100.000 libros al año en todo el mundo. Si los queréis sumar, os dejo el link: https://en.wikipedia.org/wiki/Books_published_per_country_per_year
Sin duda en este fenomenal número tiene mucho que ver la aparición de plataformas digitales como Amazon, y no es la única. La democratización de la cultura se ha transformado en un hecho innegable como también lo es la realidad de que no todo lo publicado tiene una calidad literaria aceptable. Sin embargo, las revoluciones son así: una inmensa marea caótica que lo arrasa todo y tras la cual, el panorama no vuelve jamás a ser el mismo.

¿Por qué se produce esta revolución?
Quizás una de las razones es que los grupos de poder han encorsetado a la cultura durante demasiado tiempo. Y cuando se rompe el corsé…
Puede que la misma globalización y el uso de las redes sociales haya acabado sumiendo en la soledad a millones de jóvenes. Y ante un mundo que no ofrece lo que queremos, el refugio es evadirse de la realidad. Algunos se sumergen en el alcohol y las drogas, otros muchos —por suerte— en la fantasía.
Incluso es probable que la precarización laboral, la enorme y larga crisis global del sistema, haya colaborado a ello. Es cierto, puedes maquillar mucho a un viejo decrépito con burbujas inmobiliarias o financieras, pero no deja de ser viejo y decrépito.
Sean cuales fueren las causas, yo estoy muy contento con esta revolución. Creo que después que pase la gran ola, quedará un terreno fértil y fecundo. ¡Necesitamos aire fresco!
Yo he pasado la etapa de yogurín hace mucho y debo decir en descargo de mi generación, que nosotros también intentamos hacer nuestra revolución, y… fuimos vencidos. Por ello me encanta que haya otra y si triunfa, será también nuestro triunfo.

Quisiera entonces animar a quienes leen, no importa qué tipo de novelas, a quienes hacen reseñas en blogs —mientras sean independientes— (porque si una editorial te paga, no puedes decir lo que quieres). No importa si alguien las lee o si tienes muchos seguidores; leer un libro y hacer su crítica es una formidable manera de crear una personalidad objetiva.
A quienes escriben, ¡adelante! Eso sí, tened en cuenta que la literatura es un arte y un oficio. Y como tal, necesita años de práctica para dominarla. Si pensamos que lo único real que tenemos en esta vida es tiempo… tampoco importa demasiado.


A los yogurines en general —jóvenes y espléndidos—, hayáis comenzado o no con Harry Potter, deciros que «la magia» realmente existe. No aquella de varitas, escobas que vuelan y escuelas como Hogwarts, sino una mucho más verdadera y potente: la que anida en vosotros mismos. Y también existen los muggles, que son muchos y siempre intentarán meteros en el hueco de una escalera. 

New Realase!!!

New Realase!!!
This book will be published first for Englis readers

Featured Post

Cinco céntimos.

Cinco Céntimos sobre mí No soy de escribir mucho sobre mí, aunque dicen por ahí que uno no puede escribir más que sobre sí mismo. Con...